Vengo de México. Yo había pensado que estaba viviendo en América antes, pero sólo desde que me mudé a “América”, me di cuenta que vine a América de nuevo. Porque para ustedes, América es América y para nosotros América también es América. No hay diferencia…excepto por otros 36 países. Solamente eso, otros 36 países que también son parte de América. A mí no me gusta hablar de países. El mundo es uno. La humanidad es una sola. Pero es imposible no hablar de países cuando vives en el extranjero.
Cada día hay algo o alguien que me hace sentir “mexicano”. Ni siquiera sé qué signifique eso. No sé cómo tiene que ser un mexicano. Estoy cansado de asumir una identidad que es la mezcla de lo que yo creo que soy y lo que ellos creen que soy.
Como si viviera una caricatura de lo que realmente soy.
Esto tiene un efecto desconcertante incluso más allá de los problemas diarios con el idioma y la cultura. Cada día tengo que descubrir una regla que nadie me dijo. Por ejemplo, no puedes visitar a un amigo o colega en su casa o trabajo sin avisar. Tienes que hacer una cita. No puedes estacionarte en donde haya un lugar vacío. Tienes que leer cuatro letreros diferentes para saber si te puedes estacionar ahí. Tienes que cuidarte de no decir que alguien es negro, pero siempre le puedes decir a alguien que es blanco. No es bueno que le digas a alguien que es gordo, pero si alguien es flaco, o flaca, es muy bueno que lo menciones.
Sobre todo, hay formas aceptables de entender la realidad y ustedes los americanos utilizan eufemismos para describirla. Por ejemplo, invaden otros países y dicen que están “ayudándolos a encontrar su libertad” En lugar de reformar las escuelas y los lugares de trabajo para que todos tengan las mismas oportunidades, utilizan ciertas políticas como la “affirmative action” (acción afirmativa) para sonar como si el problema estuviera resuelto. Estos eufemismos son normales para ustedes, así como es normal que llamen a este país América. Sólo espero que sean conscientes que al hacerlo, se están olvidando de los otros países que también somos parte de América.
Tal vez al llamar “America” a Estados Unidos, se presume que haya un lugar para cada quién. América, entonces, se convierte en algo así como una mentalidad amable. Me impresiona la diversidad que eso ha creado. No puedo creer cuantas perspectivas políticas se pueden encontrar en este país. Hay gente de países que ni siquiera sabía que existían. Música y sonidos que jamás había escuchado. Tanta variedad de comida que me pierdo en el supermercado, como si estuviera negociando muchos países en uno. Pero la diversidad le da a la gente una falsa sensación de conocimiento y a partir de ahí, una postura de superioridad. He platicado con algunas personas y parece que saben mucho más que yo acerca de mi propio país, o de cosas que yo creí que conocía mejor que ellos.
¿Cómo le explico a un amigo gringo que sí, todo el mundo está aquí, pero que hay muchos otros mundos afuera de este hermoso y complejo país? ¿Cómo le explico que en mi América somos otros 36 países?
Si esos países, si todo el mundo, es parte de su América, ¿Por qué me despierto cada mañana preocupado por ofenderlos si los saludo de abrazo y beso?
¿Cuándo me voy a sentir libre de hacer preguntas sin miedo a sonar políticamente incorrecto?
Por más de 10 años intenté compartir mi pasión por la literatura en mi propio país y lo que encontré fueron personas agresivas tratando de tumbarme. Pero aquí todo lo que recibo son invitaciones. Es tan fácil unirse a asociaciones, clubs, escuelas, etc. He trabajado con una organización que ayuda a niños chiquitos a aprender a escribir y con otra que construye casas para escritores. He dado varias lecturas públicas de mi trabajo—en Español, Inglés y Swahili. He recibido toda clase de invitaciones a colaborar en variadas publicaciones. ¿Cuál es la diferencia? Tal vez la diferencia es que este país está hecho de personas como yo que venimos de otros lugares, que hemos tenido que lidiar con una nueva cultura y que a cambio, hemos contribuido con nuestras pequeñas diferencias. Tal vez algún día será normal saludar de abrazo y beso a las personas cuando apenas las acabas de conocer.
*Texto originalmente publicado en español e inglés en el libro de antología política Who Will Speak for America? (¿Quién hablará por América?) de la Editorial Temple University Press, 2018